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Ascensión al Monte Kenya II (Preparación y 4×4)

Como ya comenté en el artículo anterior fuimos a dormir a casa de Hiram y su mujer Jane, encargados de organizar al equipo de personas que vendría con nosotros. El lugar se encuentra cerca de la pequeña ciudad de Naro Moru, a unos 2300 msnm lo que lo convierte en un paso más para aclimatar después de haber dormido un rato la noche anterior en Naroibi que está a 1700.

Durante la cena empezamos a conocer a la gente que formaba el grupo de nueve personas, casi todos españoles. Aunque íbamos a salir todos juntos, nos separaríamos porque queríamos hacer cosas distintas y diferente número de días. Todos iríamos al refugio del Mountain Club of Kenya y pasaríamos la noche del sábado allá. Al día siguiente madrugaríamos para hacer cima y entonces empezaríamos a separarnos. El primero sería un chico holandés que bajaría directamente otra vez hasta el punto de partida para estar de vuelta en Nairobi el domingo por la tarde, un machote. Mi grupo, de cinco personas, tenía la intención de hacer alguna ruta más por unos lagos cercanos y hacer noche de nuevo en el mismo refugio del día anterior para volver el lunes. Los tres restantes seguirían otro día extra, volviendo el martes.

Por ello mismo contratamos dos guías y tres porteadores, con lo que el grupo iba a ser bastante numeroso. No sé hasta qué punto eso puede ser un fallo. Los grupos grandes siempre suelen traer problemas, pero al ir más o menos independientes unos de otros, casi era como ir en grupos pequeños.

Después de la cena tocaba reparto de comida en las mochilas. Jamás vi tantos noodles, avena y barritas de cereales juntos, yo creo que llevábamos comida como para una semana, pero más vale que sobre a que falte. Una vez que todo estuvo repartido, a la cama para descansar.

Durante toda la noche estuvo lloviendo a mares, se oía perfectamente el ruido del agua sobre el tejado de chapa del lugar donde dormíamos y las pocas veces que me desperté esa noche pensé en el embolado en el que me estaba metiendo. Subir a 5000 metros en el comienzo de la estación de lluvias de la zona es algo que promete diversión y aventuras desde el comienzo.

Al amanecer la fortuna nos sonrió y había parado de llover. Seguíamos sin tenerlas todas con nosotros porque con la que había caído no sabíamos si los coches iban a poder subir hasta la estación meteorológica después de todo el barro que se habría formado.

Desayunamos y salimos hacia la puerta del Parque. Es en ese punto donde empezaba el tramo complicado de camino. Los aproximadamente 10km de pista encharcada y embarrada podían hacer que hubiese que echar el pie a tierra y empujar los todoterrenos, aunque con la pendiente que hay, no habría sido una buena opción. La pericia de los conductores hizo que ésto no pasase aunque hubo que parar durante un rato porque uno de los coches se calentó más de la cuenta.

El todoterreno con un buen calentón echando humo

No hubo ningún otro percance digno de mención, pero la parada para que enfriase el motor hizo que llegásemos una hora más tarde de lo previsto al lugar donde comenzaríamos a andar, la estación meteorológica.

Llegada a la estación meteorológica a 3048 msnm

Mientras colocábamos las cosas en las mochilas y comíamos algo antes de empezar a andar, unos pequeños monos a los que les picaba la curiosidad y las ganas de pillar algo para comer, se acercaron a nosotros.

Los monos se acercaban descaradamente mientras nos preparábamos

Organizando todo el equipo y comiendo algo antes de salir

Los animales del parque tienen que estar muy acostumbrados a las personas para no demostrar ningún tipo de miedo e incluso los había tan atrevidos que se acercaban para rebuscar dentro de las mochilas.

Algunos monos se atrevían a acercarse mucho

Algunos llevaban hasta el extremo su curiosidad

Yo preparé la mochila en un periquete y no podía parar de dar vueltas mientras el resto terminaba. No podía entender cómo tardaban tanto en colocarse las mochilas y echar a andar, si ya habíamos preparado todo la noche antes.

Después de unos minutos que parecieron horas, sacamos la foto de grupo y empezamos a andar.

El grupo de montañeros preparados para salir hacia la cumbre

Nota: Las horas en el track están mal, se me olvidó cambiar el huso horario y marca dos horas menos de la realidad. El fallo se repite en todos los tracks de esta serie.

Perfil de elevacion
Perfil de velocidad
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Ascensión al Monte Kenya I (Objetivo y condiciones)

Quiero dejar clara una cosa en primer lugar. Aunque en esta serie de artículos hable del Monte Kenya como objetivo, realmente me refiero a su tercer pico más alto, Punta Lenana (4985 msnm), el más alto al que se puede acceder sin material de escalada.

Voy a hacer un breve resumen para ponernos en situación y culturizarnos un poco sobre el entorno antes de pasar a contar mis aventuras y experiencia. El Monte Kenya es la montaña más alta del país y la segunda de África con sus 5199 msnm. Se encuentra al noreste de Nairobi y junto a su entorno forma un parque natural que está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El acceso al parque está restringido y es necesario pagar para entrar, con distinta tarifa para residentes y extranjeros. El monte es un antiguo volcán extinto que después estuvo tapado por una cobertura de hielo y durante el tiempo que se descongelaba formó la actual geología de la montaña. Su primera ascensión se completó en 1899 por Halford Mackinder. Punta Lenana es su tercera cumbre más alta y la de más altitud de las que son accesibles a pie.

El principal de los objetivos de esta ascensión era subir a casi 5000 metros y sentir los efectos de la altitud en mis propias carnes. Hasta el momento mi record de altura estaba en algo menos de 3000 cuando hace unos años estuve en el Pirineo con una excursión organizada por Jovenmanía. Esta vez era posible que hubiese problemas porque no había tiempo de aclimatar y hay que recordar que vivo al nivel del mar. Hacer cumbre tampoco era algo prioritario ya que solo con poder disfrutar de los paisajes y la vida animal, el paseo merecería la pena.

El momento elegido para ir no es precisamente el mejor, porque justo empieza la estación de lluvias, en la que los chaparrones esporádicos te pueden pillar en momentos complicados, pero tampoco debía ser muy grave, al fin y al cabo en esa zona de África no hace demasiado frío estando a mucha altura y un poco de agua es soportable.

La idea de la ruta era marchar hacia el monte el viernes después de comer, hacer noche en la base del encargado de conseguirnos los guías y los porteadores, despertar pronto el sábado para ir hasta la estación meteorológica con todoterreno y empezar a caminar allí. A continuación subir al refugio del Mountain Club of Kenya y pasar la noche para al día siguiente (domingo) salir a las 2 ó 3 de la mañana y llegar a la cima justo al momento de amanecer. Después se bajaría de nuevo al refugio y a descansar o hacer una ruta por los lagos y glaciares. El lunes vuelta a la estación meteorológica para coger el coche y camino de regreso a Nairobi.

Esa era la idea, pero de lo que se planeó a lo que sucedió…

Cerrado por vacaciones

No estaré por aquí hasta dentro de 11 días, que me voy de vacaciones. ¿Sabéis dónde? Estaba deseando que llegase este momento :)

Viaje a Rusia parte II (San Petersburgo)

Es duro tener que terminar los borradores que tienes empezados desde hace más de un año. Las cosas ya no están tan frescas y muchos detalles se pierden, pero la esencia sigue ahí. Ya hubo un post con una primera parte de este viaje que cubre los días que estuvimos en Moscú, en los que prácticamente estuvimos con Jon de niñera todo el rato. Esta segunda parte cubre los días que pasamos en San Petersburgo y el viaje en tren que hicimos hasta allá. Billetes que no creo que hubiesemos podido conseguir sin la inestimable ayuda de nuestro anfitrión.

Como ya he dicho tanto la ida como la vuelta la hicimos en tren. Un viajecito de unas 8 horas en un coche-cama sin ningún tipo de intimidad, catres de 70×180 centímetros, gente con incontinencia urinaria nocturna y un calor infernal inexplicable teniendo en cuenta que fuera hacía bastante frío.

La cara que se me quedó cuando me dijeron que el viaje iba a ser de 8 horas

Pero sobrevivimos, tampoco fue para tanto. Llegamos bien prontito al hostel dispuestos a empaparnos de Historia rusa y para ello contratamos a una guía que nos paseó en coche por la ciudad contándonos todas las aventuras de los zares y jet-set de la época comunista.

El otoño ya llegó

Saltando delante de la Iglesia de la Sangre Derramada

Desde la furgoneta de nuestra guía

Decir que la visita guiada estuvo muy bien, aunque en varias ocasiones nuestra guía intentó llevarnos a lugares visitables y estaban cerrados, cosa que debería haber sabido con antelación. Pero vamos, que sin quejas, lo que nos contó fue lo bastante interesante como para no aburrirnos y aprender un poco de la historia de la ciudad. Al final de la ruta, nos dejó en el Hermitage, donde pasamos un buen rato visitando el museo.

En la entrada del Hermitage

Haciendo el tonto en la entrada, one more time

Una de las obras que más gracia nos hizo fue la que viene a continuación, a la que no estaba permitido sacar fotos…

Cher Guevara

Dimos bastantes paseos por la ciudad, alguno de ellos muy largo e incluso nos atrevimos a ir hasta Pushkin, una población a 30km al sur de San Petersburgo donde se encuentra el Palacio de Catalina con su sala de ámbar. Cogiendo el autobús, claro.

Una de las salas del palacio

Hay que comentar que el palacio era increíble, pero fue bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial y reducido a escombros, así que la práctica totalidad de lo que hay está reconstruido desde cero. Viendo las fotos del antes y el después hay que reconocer que hicieron un gran trabajo. No hay fotos de la sala de ámbar porque estaba prohíbido hacerlas y esta vez no nos arriesgamos a que nos pillasen. Pero para eso está Internet y los buscadores, ¿no?

Como decía al principio sobre la esencia del viaje, que eso no se olvida, lo que queda en el recuerdo fue pasar unos días geniales con gente genial en sitios geniales, aunque alguno fuese un lastre por quedarse cojo :)

Viaje a las Islas Lofoten

Uno de los últimos rincones de Noruega que me quedaba por ver era éste. Un pequeño paraíso en forma de archipiélago muy cercano a la costa en la parte norte del país. Sus principales características son la tranquilidad, las pequeñas islas, las grandes elevaciones de roca, el sol de medianoche, los bacalaos secados al sol, los pueblecitos pesqueros, las playas de arena blanca y fina. Vamos, un pequeño paraíso.

Estuvimos en el archipiélago unos cuatro días, donde alquilamos un coche y nos movimos como quisimos. El punto de partida fue el aeropuerto de Evenes, compartido por las ciudades de Harstad y Narvik.

Puerto de Svolvær, la capital de las Lofoten

Restaurante en el centro de Svolvær

Aunque el nombre pueda parecer familiar, no se refiere al pescado en sí, sino que ese nombre se le da a una manera de cocinar el bacalao. Sí, es raro.

Una de las escalas del crucero Hurtigruten

Este crucero es uno de los muchos que recorren la costa noruega haciendo escala en varios puertos por el camino. Se trata del Hurtigruten y es muy famoso en verano. Aunque hicimos una noche en Kabelvåg, el primer día solo visitamos la capital y poco más, hacía bastante mal tiempo y no había muchas ganas de pasar frío.

Puerto de Henningsvær, un pequeño pueblecito de pescadores

Si no pudimos dar muchos paseos al aire libre por el tiempo tan malo, aprovechamos para visitar pueblos de los alrededores y deambular con el coche por carreteras desconocidas. Así fue más o menos como acabamos en Henningsvær. A la vuelta vimos una playa de arena blanca en una cala muy bonita, lástima que hiciese tanto frío…

Esta es la playa en cuestión

Pero claro, como no podía ser de otra manera, y a pesar del mal tiempo… el bañito cayó.

Saliendo del agua deprisa y corriendo

Fuí incapaz de estar en el agua quieto y sumergido completamente más de un segundo. No pude parar de correr ni al entrar ni al salir. Al llegar a la arena me dolían las piernas un horror del frío y se me quitaron las ganas de más baños. Eso sí, me arrepentí de no haberme bañado el año pasado cuando estuve en Svalbard. Hubiese estado bien poder contar que me bañé en el Ártico. Si por casualidad vuelvo allí como es mi intención, lo haré.

Otro de los sitios que visitamos en esos días fue el museo vikingo de las Lofoten. No tiene ni punto de comparación con el que hay en Oslo. De acuerdo que el de Oslo tiene los restos de barcos vikingos mejor conservados del mundo, pero en Lofotr hay reconstrucciones de viviendas y barcos vikingos con los que puedes hacerte una idea mejor de cómo vivían.

Una reconstrucción de barco vikingo en el fiordo

Tirando unas flechitas, vaya estilazo

Remando en el barco vikingo, lástima que estuviese amarrado

Mientras nos íbamos moviendo hacia la isla más alejada de tierra firme, el tiempo fue mejorando poco a poco y todo parecía tener más color.

Uno de los múltiples lugares en los que se cuelga el bacalao al sol

Estos bacalaos son muy típicos de esta zona de Noruega. Se venden como snack ya que están secos, pero a mí no me hicieron nada de gracia. Aparte de que ver cómo se secaban al sol mientras montones de moscas revoloteaban a su alrededor no contribuyó a que me gustasen.

Por fin llegamos al lugar más bonito de todas las islas, un pequeño archipiélago rodeado de montañas. Allí pasamos dos noches en la isla de Hamnøya.

Haciendo posturitas como siempre

Esta es la isla de Hamnøya y la casa blanca grande de la derecha es en la que dormimos

Aquí estuvimos de relax aunque pudimos hacer de todo: ver un partido del Mundial de la selección española, ir de ruta y tratar de ver el sol de medianoche.

Cuando digo que era el paraíso, es que realmente lo era

En cuanto al sol de medianoche, intentamos verlo en dos ocasiones. Siempre que íbamos hacia el norte, donde podía verse más fácilmente, había niebla que no dejaba ver absolutamente nada. Al segundo intento también nos encontramos niebla por el camino.

Yendo hacia el norte para ver el sol de medianoche

Y como siempre, se consiguió el objetivo. Después de pasar mucho frío y desvariar en cantidades industriales como viene siendo habitual, pudimos ver cómo el sol no llegaba a ponerse en el horizonte.

La foto de la victoria

Puede que éste sea el tercer mejor sitio de Noruega que he visitado, pero cada lugar es tan distinto dependiendo de la gente con la que viajas… que es difícil decidirse. Sobre todo cuando hay tantas historias, anécdotas, buena gente, cervezas, rayas y ovejas.

Cómo chascar en lugar de hacer click

En la web de Ryanair no deben tener muy claro un anglicismo como click, porque la traducción cutresalchichera que han hecho no tiene desperdicio.

Visión general de la web de Ryanair con el mensaje marcado

Ampliación del mensaje

Tal vez con chasquido quieren decir que te van a chascar con los Cargos opcionales todo lo que puedan. Pero yo, como persona humana con curiosidad e interés por aprender cosas nuevas, miro en el diccionario de la RAE los distintos significados del verbo chascar.

chascar.

(Voz onomat.).

1. tr. Triturar, ronzar algún alimento quebradizo.

2. tr. And. Cavar la tierra con azada o azadón sin profundizar.

3. intr. Dar chasquidos.

4. intr. Hacer ruido al masticar.

5. intr. engullir. U. t. c. tr.

No veo que ninguna coincida en lo más mínimo con alguno de los significados. Así que me quedo con lo que me dice mi sentido común. Con los Cargos opcionales, nos van a crujir o chascar.