Copio y pego un extracto de este artículo que me ha encantado sobre la historia de los sindicatos españoles.
Lo que ahora reconoce “Financial Times” podemos extraer lo siguiente: Es triste, para quienes lucharon contra el sindicalismo de Franco, tener que reconocer que, en 1976, los derechos individuales de los trabajadores estaban definidos y asegurados aunque haya quienes se escandalicen con el recuerdo de la verdad.
- En 1976 había 600.000 parados y treinta años después, tres millones.
- En 1976 todos los contratos eran fijos, y treinta años después la mayoría eran temporales.
- En 1976 los derechos eran consolidados y treinta años después, en gran medida, de lo que se pactase en convenio colectivo, negociado siempre a partir de cero.
- En 1976 el plus de antigüedad, como reconocimiento de los años de servicio, estaba garantizado, legalmente, con una revisión automática de la retribución salarial, pero treinta años después ha ido desapareciendo o se mantiene, en precario, en cierto número de convenios colectivos.
- En 1976 se mantenía el derecho de participación en el beneficio, aplicado provisionalmente mediante una paga extraordinaria a expensas de su regulación definitiva. Treinta años después había desaparecido esa paga con carácter casi general o había cambiado de denominación.
- En 1976 aún estaba vigente el artículo 35 de la Ley de Relaciones Laborales por el que se impedía el despido arbitrario de un trabajador. Treinta años después, por causas objetivas o por necesidades técnicas, organizativas o de producción, se puede despedir, individual o colectivamente, a los trabajadores.
- En 1976, la Universidades Laborales promocionaban profesionalmente a miles de trabajadores jóvenes; las residencias de Educación y Descanso estaban abiertas a todos y no solo, casi en exclusiva, a los afiliados a Comisiones Obreras y UGT; muchas empresas tenían la obligación de construir viviendas para su personal y economatos para economizar los costos de la alimentación.
Aunque duela, es cierto que se han perdido todos estos avances en materia de trabajo. Pero es lo que tiene el engendro de sistema de gobierno con el que nos ha tocado vivir. A medio camino entre la dictadura y la democracia.
Si de 32 años de esta cosa, hemos tenido 19 (es decir, el 60%) en los que había (hay) un gobierno mal llamado socialista y mal llamado obrero, ¿cómo se explica que hayamos perdido tantos beneficios? Si alguien no me lo explica, que paren el carro que yo me apeo.
Así que por favor, dejen de pensar que somos burgueses o clase media. Somos los curritos de siempre a los que nos hacen creer que somos algo más y que trabajar es bueno para el espíritu.
Trabajar (dentro de esta definición no entra ser explotado), es bueno para el espíritu. Y sin duda, somos mucho más de lo que somos.
Tags: Curro, Personal, Política, Sociedad by Fernando Gómez
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