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Ruta: Østreheimsveien – Solemskogen – Tonsenhagen

Siempre descubriendo nuevas rutas para los domingos en los que no apetece hacer mucho, la zona de Lillomarka es bastante buena para ello. Lo demuestra la cantidad de familias con sus críos chillones que poblaban la zona y molestaban más que otra cosa.

Pero aunque no hubiese muchas ganas, los 10 kilómetros no nos los quitó nadie, eso sí, con una calma muy grande y casi dos horas y media de pasito corto y mucha tontería en la nieve.

Subiendo una cuestecita algo complicada

El perfil de la ruta es una meseta bastante clara, aunque en más de una ocasión pensamos que era todo cuesta arriba. Afortunadamente al final disfrutamos de una bajada la mar de maja que se agradeció.

Una siesta para recuperar energías siempre viene bien

Y con esto y un bizcocho… ahora dejo un vídeo que ha quedado muy chulo. La edición la he hecho yo, pero la visión fue de otro. ¡Gracias Jose! Una lástima que mi cámara grabe unos vídeos tan malos…

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Esquí alpino en Hemsedal

Hace un año que probé el esquí alpino por primera vez, como ya relaté en un post anterior. Fue en Lillehammer, una de las mejores pistas de Noruega, así que este año tocaba repetir en otra de las pistas más frecuentadas por los noruegos, en Hemsedal.

Lo primero que hicimos nada más empezar fue subir a lo más alto de las pistas para ver el panorama. No había ni una sola nube en el cielo así que el paisaje iba a merecer la pena.

No fuimos lo únicos en tener la idea de disfrutar de las vistas

Esto es lo que se podía ver desde lo alto

A continuación nos dedicamos a pasar el día subiendo y bajando como posesos, cada vez yendo a pistas de más nivel. Tengo que decir que las pistas verdes aquí podrían ser perfectamente rojas en España. Cuestiones de vivir en un país de nieve…

Los noruegos también disfrutaron de lo lindo de las buenas condiciones

Lo único malo que le vi a la estación, es que en ningún momento hay sol pegando directamente en la pista y con el vientecillo que se levantaba de vez en cuando, se echaba en falta.

Pero sabíamos que el sol estaba por ahí y siempre íbamos a buscarlo

Después de dos días esquiando tantas horas, he avanzado un montón en técnica y en quitar el miedo a las pendientes más bestias. Incluso me animé a dar un pequeño salto aunque ya podéis imaginaros el final.

Quizás la próxima vez no me pegue una piña tan grande. Todavía me pregunto por qué levanté el esquí izquierdo hasta más arriba de mi cabeza. Psé.

Más paisajes nevados, será por nieve…

Pensándomelo antes de tirarme por una pista roja con montón de hielo

Total, que me lo pasé como un enano y ya estamos planeando hacer otro fin de semana como este. Quizás volver a Lillehammer sea la mejor opción.

Ruta esquí: Ringenkollen – Kikutstua – Ullevålseter – Sognsvann

En esta ruta tengo que reconocer que nos pasamos un poquillo, porque llegamos a hacer más de 42 km de recorrido, vaya, una maratón. En total estuvimos unas seis horas y media en la nieve, aunque paramos a descansar un par de veces y fuimos con bastante calma. Pero no adelantemos acontecimientos, empecemos por el principio.

Madrugamos para coger un bus de la asociación noruega de esquí, la Skiforeningen, que salía de Oslo con dirección a Ringenkollen. La verdad es que se pasan un poquito con el precio (210 coronas), pero es una ventaja que te deje justo al lado de la pista de esquí de fondo. Una vez allí, entre una invasión de noruegos que venían en autobús al igual que nosotros, empezamos a dar cera a los esquíes como mejor pudimos. Yo había limpiado los míos a conciencia el día anterior para tenerlos en buenas condiciones. Sabía de antemano que el día iba a ser largo.

Dando cera a los esquíes antes de empezar

Por primera vez en mucho tiempo, me despreocupé de la ruta a seguir, porque íbamos acompañados por dos guías geniales :) Aunque al principio se les veía un pelín perdidos con la dirección, enseguida nos encaminamos como es debido.

Decidiendo la dirección que tomar en un cruce

Cruce al comienzo de la ruta

Lo que más me gustó del día fue ir por caminos muy estrechos, en los que las marcas estaban hechas por una moto de nieve, por lo que solo había una guía y por lo tanto una dirección. Esquiar entre árboles por cuestas bastante fuertes es algo que recomiendo probar :D

Camino con marcas hechas por moto de nieve

David acercándose por cuestas imposibles :D

Cuando llegamos a la mitad del recorrido, a Kikutstua, sabíamos que todavía nos quedaba un montón y la sola idea nos cansaba más.

Esquiadores atravesando un lago congelado

Afortunadamente los lugares por los que fuimos eran tan bonitos y tan divertidos de recorrer esquiando que se hizo más corto de lo que pensaba. Apretamos el paso de manera que todavía llegamos a Sognsvann con luz.

Atardecer en la nieve

De nuevo la presa que ya fotografié la semana anterior

Aunque hubiese luz al llegar, ya me he acostumbrado a llevar el frontal en la mochila por si las moscas, ya he aprendido que aunque se supone que vaya a haber luz donde esquío, luego pasan cosas imprevistas.

Esa noche dormí como un campeón y aunque llegué a la conclusión que tantos kilómetros es un poco demasiado, seguro que este invierno hago otra locura como esta. Quién sabe.

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Cosas que casi tenía olvidadas

Viaje a Rusia parte I (Moscú)

Ya está, impacientes :) La primera parte del viaje a Rusia está publicada como podéis ver. Ahora seguro que se han creado grandes expectativas sobre este artículo y decepciono a más de uno. Pero qué es la vida sino una cadena de decepciones

Este viaje puede considerarse el broche final de la beca ICEX, ya que aprovechando una oferta bastante buena de Iberia intentamos montar la reunión definitiva con el becario de 15 meses de Moscú como anfitrión. Como viene siendo habitual, apenas tuvimos organización de ningún tipo. Yo no estaba seguro de conseguir el visado con solo una semana de antelación y la verdad, me había empezado a hacer a la idea de no hacer el viaje. Conseguimos el visado en únicamente 2 días. Otros tuvieron más suerte (o más morro) y se lo dieron en media hora. Pero el caso es que conseguimos todo lo necesario para entrar en el país.

La primera impresión que da Moscú es la de ser todo bastante austero, aunque luego te das cuenta que no lo es tanto. Es como si la caída del comunismo hubiese dado lugar a la liberación completa. Eso sí, para los que tienen pasta para permitírselo, porque el resto malvive como puede y afortunadamente no tienen que preocuparse por una vivienda por tener todos alguna en propiedad (reminiscencias del comunismo), pero ya se verá lo que pasa en unos años.

Posando en el Kremlin

Una vez asentados ya podíamos empezar a ver cosas. En este aspecto la ciudad me decepcionó un poco porque siempre la pintan como muy bonita y demás, pero lo único bonito son los edificios más emblemáticos y tampoco son para tanto. En cambio sí que me encantó la parte histórica, el ambiente y el estilo de vida ruso.

La catedral de San Basilio en la Plaza Roja

Bailando con el edificio del Tetris y un poco de frío

Otra vez la Catedral de San Basilio

En un parque alejado del centro de Moscú

Nos hartamos a dar vueltas por la ciudad para visitar cosas siempre que no estuviésemos desayunando en la cafetería del edificio de la Oficina Comercial. Un gran lugar en el que te hinchabas a comer en buffet libre y al que fuimos asiduos durante el tiempo que estuvimos en Moscú. El desayuno es la comida más importante del día, no hay que descuidarlo :)

Os prometo que aquí solo estábamos tratando de hacer cuentas para pagar el desayuno

Para movernos por la ciudad, usamos siempre el metro, que es muy barato y bastante espectacular a la vista. Espectacular son los subterráneos y escaleras interminables, porque lo que es el tren en sí, parece que no ha habido ni una sola renovación desde que cayó el bloque comunista. Hacen un ruido infernal y parece que van a desmontarse en cada traqueteo, pero tienen una frecuencia de llegada que ya quisieran muchas ciudades. Y eso sí, jamás esperamos más de cinco minutos a que llegase un metro.

Escaleras mecánicas del metro

Una de las muchas decoraciones de los subterráneos

Durante los días de estancia en Moscú no perdimos ocasión de salir de fiesta. Es una ciudad bastante curiosa en cuanto a este aspecto y merece la pena vivirlo, ya sabréis por qué lo digo cuando estéis allí y lo veáis :)

Fiesta en casa de un conocido de Jon

Tuvimos también la gran suerte de que coincidiese Halloween mientras estábamos allí, con lo que la diversión estuvo asegurada, aunque no hace falta precisamente ir en esas fechas, como ya he dicho antes, Moscú es una gran ciudad para salir a divertirse por la noche.

Disfrazados antes de ir a la fiesta de Halloween

Del viaje me quedo conque los rusos no son tan antipáticos como los pintan. Vale que sí hay gente algo borde, pero no tanto como lo venden siempre.

Aprovecho para agradecer a los compis de viaje los días tan fantásticos que pasé en Rusia y sobre todo a Jon, por ser un anfitrión excelente.

Ahora toca esperar a la segunda parte…

5

Pues sí, hoy el blog cumple cinco años como muy bien indicaba Ramírez en un comentario. Cinco años muy distintos en los que el blog ha ido tomando forma, una forma pelín amorfa pero al fin y al cabo, mi forma.

Nunca pretendí que este blog lo leyese mucha gente, más bien sabía que iba a ser leído por cuatro conocidos y poco más. Sigue siendo así, aunque el aumento de visitas anima bastante a continuar.

Quiero dar las gracias a las personas que conforman las aproximadamente 3000 visitas mensuales que se dan un garbeo por este humilde lugar, por aguantarme como me aguantan. Y es que ya dije hace tiempo cual era el objetivo de todo esto…