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Repaso general

Hace ya algo más de tres meses de mi último artículo en el blog. No es que no me hayan pasado cosas, o que no siga teniendo ideas o pensamientos que merezcan la pena ser plasmados aquí. Creo que simple y llanamente, de todo el proceso que conlleva parir una idea sobre un artículo hasta que le doy al botón de “Publicar”, la última parte se me atraganta. Será cosa de la motivación.

Si nos ponemos a revisar artículos del blog, se pueden distinguir claramente grupos muy bien definidos en cuanto a temática en un lapso de tiempo determinado. En esos períodos de tiempo, escribo sobre lo que me interesa puntualmente, algo en lo que estoy muy metido.

Tal vez por eso ahora no escribo nada. Tengo muchas ideas, de temas muy distintos, pero nada en concreto que desplace a todo el resto de temáticas y me llene de verdad. Se podría decir que estoy en una época de monotonía. O una época de indecisión. En la que a pesar de tener un montón de opciones, no me decido a darlo todo por una de ellas.

Así que me dejo llevar…

Viaje a Kenya: Watamu

El último fin de semana en Kenya fue de relax. De muchísimo relax. Volamos desde Nairobi a Malindi y una vez allí fuimos en matatu hasta Watamu, un pequeño pueblecito algo más al sur y que no está tan masificado como Mombasa. Al llegar al aeropuerto y abrir la puerta del avión se notaba la tremenda humedad y el calor que hacía en comparación a la capital. Se sentía que estábamos al lado del mar.

Vista de la playa de Watamu

Un nativo vestido de Maasai

Habíamos alquilado una casa entre todos donde también venía incluído el staff (cocinero, vigilante, encargado del jardín y limpieza), todos ellos una gente muy simpática. El ambiente invitaba a relajarte y no hacer nada, únicamente comer, tostarte al sol y dormir. Nunca me ha gustado el calor húmedo, pero al cabo de un rato te acostumbrabas y te dejabas llevar. Se estaba tan bien…

Entrada a la casa

Salón interior de la casa

Una de las habitaciones

La casa no tenía ventanas porque nunca hace calor y las mosquiteras evitaban que los mosquitos nos comiesen por la noche. Las sábanas tampoco eran necesarias.

Vista del jardín desde el balcón

Piscina a todo lujo

Vista nocturna de la piscina

La estancia de fin de semana se me hizo cortísima. Podría haber estado todo un mes con ese estilo de vida, pero con un día o dos más, la sensación habría sido otra. Tocaba abandonar Kenya y se podía decir que habíamos hecho todo lo típico del país en un tiempo récord. Tal vez demasiado poco tiempo.

Oslo Maraton 2011 (Carrera)

¡Yepa! Esto va una semanita tarde pero estaba esperando a la inspiración y a tener todo el material disponible porque no quería estar goteando datos constantemente. Lo primero de todo: ¡terminé! Hice un tiempo de 3:44:46, lo cual son 23 minutos menos que el año pasado, pero 24 más de los que tenía pensado hacer éste. Hay que recordar que mi objetivo eran 3 horas y 20 minutos. Y eso deja con un sabor agridulce bastante extraño.

Veamos si alguien me encuentra entre toda esta gente…

Empecé en la segunda oleada y no pude acercarme a las liebres de 3:30 o 3:45 antes del pistoletazo de salida por la cantidad de gente que había. Los primeros  6-7 kilómetros estuve yendo a un ritmo un poco inferior del de carrera y adelantando a muchísima gente por haber salido tan atrás. En el primero puesto de avituallamiento hubo un poco de caos por el cuello de botella que se formaba, pero seguí adelantando gente. Me encontraba muy bien e iba dentro de los tiempos planeados.

Llegué a la distancia de media maratón muy bien, fresco como una lechuga y con ganas de seguir. Sabía que esta vez el “muro” iba a llegar en todo su esplendor y estaba algo pendiente de ello. Aproximadamente en el kilómetro 28 bajé un poco el ritmo para que no fuese demasiado fuerte, pero creo que eso daba igual. Aun así me encontraba posicionado entre las liebres de 3:15 y 3:30 (más cerca de la segunda que de la primera) con lo que todo iba segun lo previsto.

Esta foto es del km 31, en el que todavía me encontraba muy bien

Fue en el kilómetro 33 donde noté una falta de fuerzas total y un montón de pensamientos negativos que me inundaban. Estaba sintiendo el famoso “muro” y aunque es mi segunda maratón, la sensación era nueva. Sabía que en este momento tienes que tirar de motivación y ser positivo porque el cuerpo hace todo lo contrario para que pares y dejes de torturarlo. Sabía lo que hacer, pero no podía ser positivo. De todos modos seguí corriendo aunque el ritmo iba siendo cada vez más lento como puede verse en la siguiente tabla y en la gráfica.

Punto Tiempo min/km km/h Tiempo vuelta min/km km/h
5 km 0:24:49 4:58 12.09 0:24:49 4:58 12.09
14 km 1:09:11 4:57 12.14 0:44:23 4:56 12.17
18 km 1:29:22 4:58 12.09 0:20:11 5:03 11.89
19,5 km 1:36:39 4:58 12.11 0:07:17 4:52 12.37
26,1 km 2:11:11 5:02 11.94 0:34:33 5:14 11.47
35,1 km 3:01:27 5:11 11.61 0:50:16 5:36 10.74
39,1 km 3:25:06 5:15 11.44 0:23:40 5:55 10.15
40,6 km 3:34:12 5:17 11.36 0:09:07 6:15 9.62
42,195 km 3:44:46 5:20 11.26 0:10:34 6:28 9.29

 

Hacer click para ver la gráfica más grande

La distancia hasta el último punto de avituallamiento en el kilómetro 39 se me hizo eterna y esos dos últimos kilómetros hasta la meta fueron un sufrimiento continuo. Sé que era más bien psicológico porque aunque a ratos me daban calambres en una de las piernas, otras veces conseguía sobreponerme y recuperar mi ritmo de carrera normal. Los dos últimos kilómetros sí que fueron horribles. Daban ganas de parar y terminar la carrera andando, pero con el apoyo de algún otro corredor y un último esfuerzo llegué a la meta.

En la llegada a la meta intenté llegar lo más digno posible

Terminé feliz, pero no tanto como el año anterior porque mi objetivo había quedado bastante lejos a pesar de bajar tanto la marca. Estaba seguro que lo podía haber hecho aun mejor. Es curioso porque lo primero que dije a mis amigos al acabar fue “no dejéis que me apunte el año que viene” y al día siguiente ya tenía ganas de volver a correr.

Comprobando si la medalla era de metal

Es curioso porque siempre sale alguien arrastrándose en las fotos de meta

El sufrimiento personificado

Tardé mi buena media hora en ser capaz de calmar las pulsaciones que llevaba aceleradísimas, me costó muchísimo sentarme en el césped para estirar y más aún volver a levantarme. Pero después de ese espacio de tiempo en el que estaba completamente vulnerable me encontré mucho mejor e incluso hasta tuve hambre. Me comí dos plátanos y bebí un montón de líquidos. ¡Hasta me animé a ir andando a casa! Y eso que es una media hora aproximadamente.

La recuperación fue genial. El segundo día ya fuí a dar un pequeño paseo corriendo para quitar las pocas agujetas que me quedaban y al día siguiente desaparecieron. Sin duda lo mejor de haber entrenado tanto es que la recuperación ha sido muy rápida.

Ahora que ya está hecho, pretendo no volver a competir en maratones, pero es difícil de decir. A veces me levanto con serias dudas sobre por qué no hacerlo. El único motivo que tengo es que consume muchísmo tiempo y esfuerzo. La recompensa merece la pena, pero… ¿tanto? Ya se verá.

Oslo Maraton 2011 (Previo)

Voy a repetir el post del año pasado antes del día antes de la carrera. Y cómo no, empiezo por el dorsal.

Dorsal de la carrera

A menos de 24 horas del comienzo de la carrera entiendo por qué vuelvo a estar aquí un año más. Dicen que la sensación de llegada a meta es algo que engancha, que incluso está científicamente demostrado, pero tengo que añadir que también enganchan las sensaciones que se van teniendo según se acerca el momento de la carrera. Sensaciones de incertidumbre porque no sabes lo que te espera, cómo te encontrarás ese día, el tiempo que hará. Alguna gente me dice que no tiene mucho sentido tener nervios si ni siquiera estoy compitiendo por ganar. Será que no lo han vivido, pero a cada carrera que voy, incluso los más veteranos siguen con ese sentimiento de nerviosismo.

No puedo decir que lo de este año haya sido un entrenamiento fácil. Llevo desde abril entrenando bastante seriamente y siguiendo una dieta estricta. He corrido prácticamente todos los días, hiciese calor, viento, frío o lluvia. Muchas veces me pregunté si tenía sentido hacerlo. Si tenía sentido tanto sacrificio para tener un único instante de satisfacción como la llegada a meta que, además, ni siquiera está asegurado al 100%. Tal vez no merezca la pena, o tal vez sí. Lo que tengo claro es que no quiero sentir que mi vida sea una más del montón y desde luego, correr una maratón no es precisamente algo que pueda hacer todo el mundo.

Basta de filosofar. Para los impacientes que van a estar preguntando sobre el resultado, que vayan a la web oficial de la maratón y me busquen por mi número de dorsal. Si alguien se anima a intentar buscarme en directo entre toda la marabunta de gente, hay distintas cámaras puestas en puntos del circuito. Hay un mapa que indica la posición de las mismas y hay una web donde verla.

La teoría dice que pasaré por los distintos kilómetros a estas horas:

km  hora
0    10:22:00
1    10:26:45
2    10:31:30
3    10:36:15
4    10:41:00
5    10:45:45
6    10:50:30
7    10:55:15
8    11:00:00
9    11:04:45
10    11:09:30
11    11:14:15
12    11:19:00
13    11:23:45
14    11:28:30
15    11:33:15
16    11:38:00
17    11:42:45
18    11:47:30
19    11:52:15
20    11:57:00
21    12:01:45
22/1    12:06:30
23/2    12:11:15
24/3    12:16:00
25/4    12:20:45
26/5    12:25:30
27/6    12:30:15
28/7    12:35:00
29/8    12:39:45
30/9    12:44:30
31/10    12:49:15
32/11    12:54:00
33/12    12:58:45
34/13    13:03:30
35/14    13:08:15
36/15    13:13:00
37/16    13:17:45
38/17    13:22:30
39/18    13:27:15
40/19    13:32:00
41/20    13:36:45
42/21    13:41:30

En la práctica ya veremos a qué hora paso por cada punto :)

Viaje a Kenya: Maasai Mara

Durante el viaje a Kenya, hicimos bastantes cosas más que subir al monte del mismo nombre y una de ellas fue pasar unos días en la Reserva Natural de Maasai Mara, en la región del Serengueti. Nos alojamos en un pequeño résort dentro del parque que estaba rodeado por una alambrada eléctrica para que no entrasen los animales dentro. Aunque no evitaba que algunos de los más pequeños se colasen y nos sorprendiesen con pequeñas visitas de crías de gacelas y similares.

El complejo de Sarova Mara tenía un montón de servicios y actividades para hacer. La verdad que eran necesarias porque te sientes un poco prisionero. Únicamente salíamos del campamento dentro de un “matatu” durante las dos visitas al parque. Una muy temprano y la otra justo antes del anochecer. Es en esos dos momentos cuando los animales están más activos y es más fácil verlos en acción.

La experiencia fue increíble y recomiendo hacerlo al menos una vez en la vida, a ser posible durante la época de la Gran Migración. A continuación va una galería de imágenes de los escasos tres días que estuvimos en el parque.

 

Oslo Maraton 2011 (Stavanger Maraton)

Este fin de semana pasado se celebró la Maratón de Stavanger (la ciudad del petróleo aquí en Noruega) y como era de esperar, el principal patrocinador era Marathon Oil. Me quedé en casa de un amigo que me acogió amablemente esos días. El sábado (día de la carrera) me levanté pronto para desayunar en condiciones y tener la digestión hecha cuando empezase la carrera y un rato después me pasé por la oficina de turismo de Stavanger para recoger mi dorsal. Ya había montadas un par de carpas y un escenario, además de haber bastante gente calentando por el lugar. Ver el pequeño ambientillo hizo que me empezase a poner algo nervioso.
Volví a casa para ponerme la ropa de correr. No sabía si tendría que llevar chaqueta durante la carrera porque estaba amenazando lluvia todo el rato pero afortunadamente el fuerte viento se llevaba las nubes más negras en un visto y no visto. Al final opté por ir en camiseta. Si llovía, iba a ser divertido.
Ya en la zona de salida, fui a uno de los baños a echar el último pis psicológico, pero la organización, en su infinita sabiduría, había puesto únicamente dos baños para los 700 que íbamos a salir en la media maratón. Así que fuí a darle los buenos días al primer árbol que encontré en el parque más cercano.
La maravillosa cola para ir al baño a escasos 10 minutos de la salida
Nos preparamos todos para ir a la zona de salida y me aparté un poco de la multitud. No sabía exactamente el ritmo con el que iba a empezar mucha de la gente y no quería que me molestasen.
Los corredores dispuestos a salir
Las mascotas de la carrera infantil se pasearon por la línea de salida
La salida fue bastante limpia porque toda la gente iba a un ritmo cómodo y sin cruzarse demasiado delante tuyo.
Salida tras el pistoletazo
Entonces fue cuando me dí cuenta de algo que ya sospechaba. Mi pulsómetro se estaba quedando sin pilas y me daba la medición cada 10 minutos o así y no era nada precisa. Así que tuve que obviar el aparato y guiarme más por mis sensaciones, cosa bastante sencilla porque con todos los kilómetros que me he pegado este año puedo calcular a ojo si voy con el ritmo correcto o no.
Después de hacer una carrera bastante buena, manteniéndome a 4:40 min/km, en el kilómetro 14 ví que estaba bastante fresco y aceleré. Fue un error porque todavía quedaba un mundo hasta la meta y cuando llegué al kilómetro 17 estaba totalmente agotado. Bajé el ritmo de nuevo con una sensación de cansancio brutal y pensando que tal vez no llegase al final. En el último puesto de avituallamiento tomé bebida isotónica y me encontré mejor, lo justo para permitirme el lujo de subir ritmo de nuevo en el último kilómetro. En esos momentos de agotamiento extremo, otro chico al que alcancé empezó a sentir una debilidad extrema y tuvo que retirarse dando tumbos. Vi cómo se abrazaba a un árbol y no era capaz de dar un paso más. Le ayudaron unos cuantos espectadores de la carrera mientras yo le dejaba atrás.
El recorrido fue muy cómodo. No hubo pendientes pronunciadas salvo en un par de lugares que luego se recuperaban con bajadas ligeras constantes. Solo una cuesta arriba casi al final, en los momentos en que peor me encontraba, fue de la que peor recuerdo tengo. Al ir todo el tiempo pegado al agua del mar las vistas eran muy bonitas pero también se estaba mucho más expuesto al viento.
Últimos metros antes de la llegada a la meta
Contento por haber acabado entero y con medalla
Llegué bastante más machacado que en la media maratón de Hadeland pero me recuperé bastante rápido. Creo que si no hubiese hecho el tonto como lo hice al cambiar de ritmo, habría llegado bastante más fresco. Siempre me queda el consuelo de ver que otros llegaron peor.
Recuperando el aliento

Ahora me queda la duda de si seré capaz de mantener este ritmo durante el doble de tiempo y de distancia. En cuatro semanas lo averiguaré.