Oslo Maraton (III)
Ya está liada, acabo de inscribirme en la maratón de Oslo. No hay vuelta atrás.
Ya está liada, acabo de inscribirme en la maratón de Oslo. No hay vuelta atrás.
Para los que pensaban que no estaba haciendo nada en verano aparte de ir a correr para entrenar la maratón, les voy a dar una pequeña desilusión. A pesar de haber estado ya previamente en todos los puntos que marca la ruta, siempre se descubren nuevas rutas o cambios en los caminos que antes habían pasado desapercibidos.
Lago en Skjersjødammen
Salida de la presa de Skjersjødammen
A pesar de las fotos amenazantes de lluvia, solo hubo un corto período de tiempo en el que cayó la del pulpo Paul
Por fortuna la ropa se secó al cabo de un rato por efecto del aire al ir en bicicleta.
En Kikut aprovechamos para comer y descansar, porque llegados a este punto, estábamos prácticamente en la mitad del recorrido completo de ese día.
Nubes amenazantes en Kikutstua
Pequeño descanso cerca de Kikut
Después de algunos cambios de dirección no previstos aparecimos en Sørkedalen dispuestos a pedalear por carretera para volver a Oslo. Aunque no fuímos directos, hubo parada en Bogstad para disfrutar unos tímidos rayos de sol que hicieron aparición.
Campos en la zona de Sørkedalen
Parada técnica en Bogstad
Se acerca el día en el que me tendré que inscribir en la prueba y ayer conseguí correr durante hora y media por primera vez. Debo acostumbrarme a correr ese tiempo para que no aparezcan problemas como el de ayer, en el que casi tengo que parar por un calambre en el gemelo.
Esta clarísimo que no va a ser un problema de fondo físico sino de resistencia muscular porque en ningún momento me faltó el aliento. Así que espero que el día 16, último en el que puedo apuntarme sin que me salga 100 coronas más caro, ya tenga esa hora y media como algo normal.
Ya se verá…
Et voilà! Este fue el estreno de mi bici nueva, una rutita por lugares desconocidos de los alrededores de Oslo, enlazando con un clásico como es el tridente Frognerseteren – Ullevålseter – Sognsvann. Estuvo muy bien el descubrir nuevas callejuelas de los barrios residenciales de Oslo, aunque implicase darnos una pequeña paliza extra.
A los pies del salto de Holmenkollen
En Frognerseteren, había una cantidad increíble de turistas y allí nos cayó el primer chaparrón del día. La verdad es que fue un día extraño, con lluvias esporádicas y sol intermitente.
Turistas desembarcando en Frognerseteren
Descansito en Ullevålseter
Toda la vuelta hasta casa era bajada a partir de ahí, así que lo disfrutamos como enanos. Lástima que la lluvia hiciese que llegásemos a casa un poco más marrones de lo normal
Pues sí, este año pretendo apuntarme a la maratón de Oslo, así en caliente y sin haber corrido en mi vida. Ayer fuí el primer día a entrenar y la paliza fue considerable, casi 14km
No está mal para empezar…
Todavía no sé si me apuntaré o no a la maratón, estoy más bien tanteando y tengo hasta mediados de agosto para inscribirme, así que según vea mi evolución, lo haré. Se agradecerán los ánimos en los comentarios jejeje
Viajar con los noruegos es una cosa bastante curiosa. Yo creo que es uno de los países en los que la gente más viaja al extranjero, por la sencilla razón de que sale más barato ir de vacaciones fuera que quedarse en casa haciendo vida normal. Ojo que yo también sigo esa premisa, no reprocho nada a los noruegos por ello. El único problema es que para ellos las vacaciones empiezan en el momento de despegue del avión y ya en él comienzan a consumir importantes cantidades de alcohol y a armar una gresca increíble comparada con la que pueda montar un grupo de españoles borrachos, sumado a que suelen tener bastantes críos y viajar con ellos. Si además el vuelo es de Ryanair, ríete tú de los viajes en autobús de las películas de Paco Martínez Soria.
Pero no hay que ir fuera de Noruega o que estén borrachos para ver que algo raro pasa entre ellos y los medios de transporte. Un simple viaje en autobús o metro es una odisea. Normas tan básicas y de sentido común como decir perdón para pedir paso y poder salir, o esperar a que la gente salga del medio de transporte antes de intentar entrar, son sustituidas sistemáticamente por empujones sin sentido como si el simple hecho de entrar o salir fuese cuestión de vida o muerte.
Sí, también hay carteles con el mensaje “dejen salir antes de entrar“.
De verdad que a veces me hacen pensar que el resto de gente no les importa y pasan de interactuar o comunicarse con ellos.