Frase del día
¿Has visto Juegos de Guerra? Pues esto es al revés; solo pierdes si no juegas.
Maz
¿Has visto Juegos de Guerra? Pues esto es al revés; solo pierdes si no juegas.
Maz
Como no quiero aburrir con textos extra-largos de un viaje que tampoco tuvo muchas cosas destacables, hago un resumen por encima y luego pongo las fotos de rigor. Que no hubiese cosas destacables no significa que no me lo pasase genial. Descubrir una ciudad yendo a tiro hecho gracias a alguien que vive allí es una gozada. ¡Gracias, Pablo!
Los tres días del puente hizo buenísimo, llegamos a ver en algun termómetro que había 29ºC. Así da gusto viajar y visitar ciudades, aunque a veces el sol era un poco insoportable. A pesar de llevar cremita me quemé los brazos.
Las cosas que recomiendo visitar son el museo Skansen y el Vasa. Sin duda lo mejor de la ciudad sin contar los canales y el ambiente.
Vista desde la torre del ayuntamiento de Estocolmo
Por esta zona vive Pablo, el becario de Estocolmo
Sentaditos al lado del río, dos informáticos achicharrados bajo el sol
Corredores de la maratón de Estocolmo
Cambio de guardia en el Palacio Real
La campana del Vasa con la que llamaban a comer xD
Foto artística donde las haya
Juego antediluviano en el museo Skansen cuyo objetivo era construir un tren a piezas
Calles del museo Skansen llenas de turistas
Nueva modalidad de hípica, sobre cerdito
Las cabinas de Estocolmo
Si el karma te hace vivir acojonado, es que ha ganado.
Anónimo
Dispuesto siempre a aprovechar los fines de semana con buen tiempo, en esta ocasión tocaba otra ruta en bici por la zona oeste de Oslomarka que no conozco muy bien.
Salí de casa a eso de las 8:30 de la mañana en dirección a Bogstad y Sørkedalen. El plan inicial era ir lo más al oeste que pudiese, hasta un fiordo en el límite del mapa que tengo. Anoté en el GPS un montón de waypoints de esa zona, pero ni en broma llegué hasta allá.
Lago y campo de golf de Bogstad
No sé por qué, pero desde que salí por la mañana tenía la impresión de que vería cosas curiosas, puede que paisajes bonitos o vete tú a saber. La primera sorpresa fue en la zona residencial de Sørkedalen, en la que uno de los jardines presentaba la estampa de la foto siguiente.
¿El jardín de Hannibal Smith?
No es solo el helicóptero en primer plano, sino los dos camiones militares y el vehículo semi-oruga al lado. No me quedé mucho más tiempo en el lugar por si acaso salía algun noruego rabioso por la ventana de la casa, disparando con una Kalashnikov a diestro y siniestro.
Continué mi camino, a veces llevando la bici en la mano. Porque guiándome por mi cada vez mejor explotada habilidad de perderme aunque los caminos estén perfectamente marcados, fuí por cuestas tanto de subida como de bajada en las que era imposible ir en bicicleta.
Impresionante vista, ¿eh?
Esta es para demostrar que estaba realmente allí
Disfruté como un enano todo el camino, incluso estuve a punto de dejar la bici amarrada en una cuneta y hacer cumbre en Oppkuven, que ya casi podría llamarse montaña con sus 704 metros. Pero no lo hice
Este es el lago Kringla, donde empecé a plantearme volver a casa
Avancé hasta que estuve muy cansado. Pero sabiendo que después del esfuerzo de subir, ahora casi todo sería bajada. Y así fue. De nuevo me vino a la mente lo del casco, pero bueno, tampoco iba tan deprisa.
Que alguien adivine la dirección que tomé en este desvío
Total, que me hice 76km de bici, algo que ni yo mismo pensaba que podría hacer. Pero hay veces que ni nosotros mismos conocemos nuestros límites…