El primero es uno sobre conejos de pascua de chocolate y cómo destruirlos. Lo más curioso es que hay un montón de vídeos sobre ellos, en los que son ametrallados, degollados o metidos dentro de una licuadora. La gente está pallá…
Y los dos siguientes simplemente son miradas penetrantes de un lemur y un hamster. Son viejecitos, pero igual de buenos que siempre.
Como ayer me aburría me puse a hacer orejuelas, repostería típica de Palencia, aunque en otras partes de España también se las conoce como hojuelas u orejas de carnaval. Tienen la ventaja de que son facilísimas de hacer y te pones morado. En la receta original que yo tenía, las cantidades eran el doble y menos mal que me corté un poco, porque salían orejuelas por un tubo, empecé a llenar fuentes y fuentes, aquello parecía el cuerno de la abundancia.
Ingredientes:
Preparación:
Se baten los huevos y se añade el azúcar, aceite, anís, orujo y levadura. Se mezcla todo bien y se va añadiendo harina hasta que la masa no se quede pegada a las manos. Se deja reposar durante una hora, a temperatura ambiente aunque es preferible hacerlo al calor, cerca de una estufa o del fuego de la cocina.
Una vez pasada la hora hay que tirar de rodillo para intentar que quede lo más fina posible. Se corta en trozos anchos y se van friendo en una sartén con el aceite bien caliente. Cuando el aceite empiece a ponerse negro, hay que cambiarlo. Según se vayan sacando la orejuelas conviene espolvorearlas con azúcar, estarán mucho más ricas
Bon appétit!
Cinco años han pasado ya desde que empezase aquella guerra ilegal, desde las manifestaciones en las que gritábamos “No a la guerra” sin que nadie nos escuchase, desde la decisión de los que salían en la foto de las Azores.
¿Qué habéis conseguido con ello además de enriqueceros vosotros y vuestros amigos? Y pensar que personajes como el que dice ésto pueden llegar a dirigir países y controlar la vida de millones de personas… Algo falla. Que paren el mundo que yo me bajo.
Aunque no hay que olvidar que no es la única, ni la última.
Ha sido más fácil de lo que parecía, a la primera carta ya dieron el sí. Ahora tengo que ver si la anotación marginal en el Libro de Bautismos es legal o deberían borrarme del todo.
Menos mal que en Madrid hay mucha prensa gratis.
Bryan McEire