Poner puertas al campo
Ahora que la información es más “libre”, más plural y más abundante que nunca, se pretende poner puertas al campo.
Intentar desacreditar a los blogs a la hora de dar información, cuando en muchas ocasiones, la propia persona que escribe el artículo ha sido la que ha vivido el hecho, es una cosa que da asco. Es una manera de apoyar el consabido: “si no es a mí manera, carretera”. Muchas empresas, asociaciones, colectivos, con una determinada manera de actuar, no son capaces de adaptarse a los nuevos vientos de cambio, véase el caso típico de la SGAE y su marcha a contracorriente.
El tema es que para ellos no cuenta que yo mismo, por ejemplo, hace bastante tiempo que no me informo por los medios tradicionales – radio, televisión y prensa – porque he encontrado un nuevo mundo de posibilidades en la Red, donde me evito el sentirme coaccionado a pensar de una determinada manera, o al menos a saber de qué pie cojea el sitio donde me informo. Sitios como rebelion.org son un viento de aire fresco en los que somos la gente de a pie los que informamos a otros como nosotros, sin la coacción de un editor con una determinada ideología.
Casos como éste de los blogs, o los ataques a la objetividad de la Wikipedia, no son más que berrinches de colectivos que se han quedado viviendo en la Prehistoria.
Bienvenidos a la Sociedad de la Información, esta vez sí.
Ahora se llevan mucho más las correas extensibles, que pueden dar mayor libertad de movimiento, explorar mundos un poco más lejanos que con la correa tradicional, la posibilidad de ser más libre. El perro sigue sabiendo que está subordinado a su amo, aunque a veces lo olvida. Es ahora el amo el que realmente pone el límite, un límite tan variable como él quiera, cortando a su libre albedrío y en seco la supuesta libertad del perro.

