Holmenkollen FIS World Cup Nordic 2010

Como precalentamiento para el año que viene, en el que se celebrará el Campeonato del Mundo de la FIS en Holmenkollen, este año ha tenido lugar una de las pruebas del Holmenkollen FIS World Cup Nordic. Ha sido la última de la temporada en la que el suizo Simon Ammann se ha proclamado campeón en la modalidad de salto.

Haciendo zoom en la imagen puede verse un saltador de prueba

En la tele impresiona bastante ver a los saltadores mantenerse en el aire durante un buen rato, planeando como si hubiesen nacido sabiendo hacerlo, pero en directo, es mucho más increíble experimentar lo gigantesca que es la pista de salto, la altura a la que se encuentra y sobre todo la distancia que recorren los saltadores.

La pista se fue llenando poco a poco

Al evento fuimos un nutrido grupo de españoles, que seguramente sea la primera y última vez que veamos algo así. No creo que el salto de esquí sea un deporte tan entretenido como para convertirte en un fan terrible de él. Con una vez en la vida, es suficiente.

Banderas ondeando en Holmenkollen

Aprovecho también para quejarme de las ideas de bombero que tiene la comuna de Oslo al cortar parcialmente la línea de metro que va hasta la pista de salto. Ya me ha fastidiado bastante que durante el invierno estuviese cortada e impidiese llegar cómodamente a todos los esquiadores de fondo que suben a Frognerseteren y alrededores. Pero es que mantener la línea exactamente igual para un evento así, teniendo en cuenta que solo queda una parada más hasta la pista, me parece de una pachorra… Aunque se apañen soluciones temporales como líneas de autobús para suplir el servicio, siguen siendo eso, chapuzas.

Además de las pruebas de salto, hubo varias competiciones de esquí de fondo, bastante menos interesantes porque se ve pasar a los esquiadores a toda velocidad durante un corto periodo de tiempo.

Pequeña foto artística de los esquiadores llegando

Cuándo llegará el día que pueda bajar como ellos…

Ya bajando, aprovechamos para disfrutar de las vistas del fiordo de Oslo.

Todavía hay una parte del fiordo que está congelada

El año que viene será la prueba final de Holmenkollen. Espero que todo esté terminado, porque ahora mismo casi todo estaba en construcción y bastante mal organizado.

Esquí alpino en Norefjell

Otra de las pistas famosas de Noruega es Norefjell, de las más cercanas a Oslo que hay y que se aprovechó como pista olímpica en el 52 para los juegos de invierno. El día que fuimos a esquiar lo decidimos a última hora y más me valdría no haber ido.

Parte de las pistas del resort

Yo ya iba arrastrando un catarro bastante fuerte que amenazaba anginas inminentes, así que fuí un poco con miedo porque no daban precisamente buen tiempo. Y así fue. Nos comimos un temporal bastante grande que evitó que subiésemos más allá de la mitad de las pistas, aunque una vez nos animamos y lo hicimos hasta arriba. Fue un error bastante grande porque había una ventisca y un frío increible. Además yo iba con gafas de sol en lugar de llevar unas de ventisca que protegen mucho más la cara y los ojos. Entre la niebla y la nieve, no se podía distinguir nada. Hacía muchísimo tiempo que no experimentaba la sensación de no saber dónde empieza el cielo y dónde la tierra, cuando todo es blanco a tu alrededor.

Atardecer en las pistas de Norefjell

Pero aprovechamos el día lo que pudimos, lo cual tampoco estuvo tan mal, pero la próxima vez me aseguraré de que hay un pronóstico de tiempo bueno.

Ruta: Østreheimsveien – Solemskogen – Tonsenhagen

Siempre descubriendo nuevas rutas para los domingos en los que no apetece hacer mucho, la zona de Lillomarka es bastante buena para ello. Lo demuestra la cantidad de familias con sus críos chillones que poblaban la zona y molestaban más que otra cosa.

Pero aunque no hubiese muchas ganas, los 10 kilómetros no nos los quitó nadie, eso sí, con una calma muy grande y casi dos horas y media de pasito corto y mucha tontería en la nieve.

Subiendo una cuestecita algo complicada

El perfil de la ruta es una meseta bastante clara, aunque en más de una ocasión pensamos que era todo cuesta arriba. Afortunadamente al final disfrutamos de una bajada la mar de maja que se agradeció.

Una siesta para recuperar energías siempre viene bien

Y con esto y un bizcocho… ahora dejo un vídeo que ha quedado muy chulo. La edición la he hecho yo, pero la visión fue de otro. ¡Gracias Jose! Una lástima que mi cámara grabe unos vídeos tan malos…

Perfil de elevacion
Perfil de velocidad
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Esquí alpino en Hemsedal

Hace un año que probé el esquí alpino por primera vez, como ya relaté en un post anterior. Fue en Lillehammer, una de las mejores pistas de Noruega, así que este año tocaba repetir en otra de las pistas más frecuentadas por los noruegos, en Hemsedal.

Lo primero que hicimos nada más empezar fue subir a lo más alto de las pistas para ver el panorama. No había ni una sola nube en el cielo así que el paisaje iba a merecer la pena.

No fuimos lo únicos en tener la idea de disfrutar de las vistas

Esto es lo que se podía ver desde lo alto

A continuación nos dedicamos a pasar el día subiendo y bajando como posesos, cada vez yendo a pistas de más nivel. Tengo que decir que las pistas verdes aquí podrían ser perfectamente rojas en España. Cuestiones de vivir en un país de nieve…

Los noruegos también disfrutaron de lo lindo de las buenas condiciones

Lo único malo que le vi a la estación, es que en ningún momento hay sol pegando directamente en la pista y con el vientecillo que se levantaba de vez en cuando, se echaba en falta.

Pero sabíamos que el sol estaba por ahí y siempre íbamos a buscarlo

Después de dos días esquiando tantas horas, he avanzado un montón en técnica y en quitar el miedo a las pendientes más bestias. Incluso me animé a dar un pequeño salto aunque ya podéis imaginaros el final.

Quizás la próxima vez no me pegue una piña tan grande. Todavía me pregunto por qué levanté el esquí izquierdo hasta más arriba de mi cabeza. Psé.

Más paisajes nevados, será por nieve…

Pensándomelo antes de tirarme por una pista roja con montón de hielo

Total, que me lo pasé como un enano y ya estamos planeando hacer otro fin de semana como este. Quizás volver a Lillehammer sea la mejor opción.

Ruta esquí: Ringenkollen – Kikutstua – Ullevålseter – Sognsvann

En esta ruta tengo que reconocer que nos pasamos un poquillo, porque llegamos a hacer más de 42 km de recorrido, vaya, una maratón. En total estuvimos unas seis horas y media en la nieve, aunque paramos a descansar un par de veces y fuimos con bastante calma. Pero no adelantemos acontecimientos, empecemos por el principio.

Madrugamos para coger un bus de la asociación noruega de esquí, la Skiforeningen, que salía de Oslo con dirección a Ringenkollen. La verdad es que se pasan un poquito con el precio (210 coronas), pero es una ventaja que te deje justo al lado de la pista de esquí de fondo. Una vez allí, entre una invasión de noruegos que venían en autobús al igual que nosotros, empezamos a dar cera a los esquíes como mejor pudimos. Yo había limpiado los míos a conciencia el día anterior para tenerlos en buenas condiciones. Sabía de antemano que el día iba a ser largo.

Dando cera a los esquíes antes de empezar

Por primera vez en mucho tiempo, me despreocupé de la ruta a seguir, porque íbamos acompañados por dos guías geniales :) Aunque al principio se les veía un pelín perdidos con la dirección, enseguida nos encaminamos como es debido.

Decidiendo la dirección que tomar en un cruce

Cruce al comienzo de la ruta

Lo que más me gustó del día fue ir por caminos muy estrechos, en los que las marcas estaban hechas por una moto de nieve, por lo que solo había una guía y por lo tanto una dirección. Esquiar entre árboles por cuestas bastante fuertes es algo que recomiendo probar :D

Camino con marcas hechas por moto de nieve

David acercándose por cuestas imposibles :D

Cuando llegamos a la mitad del recorrido, a Kikutstua, sabíamos que todavía nos quedaba un montón y la sola idea nos cansaba más.

Esquiadores atravesando un lago congelado

Afortunadamente los lugares por los que fuimos eran tan bonitos y tan divertidos de recorrer esquiando que se hizo más corto de lo que pensaba. Apretamos el paso de manera que todavía llegamos a Sognsvann con luz.

Atardecer en la nieve

De nuevo la presa que ya fotografié la semana anterior

Aunque hubiese luz al llegar, ya me he acostumbrado a llevar el frontal en la mochila por si las moscas, ya he aprendido que aunque se supone que vaya a haber luz donde esquío, luego pasan cosas imprevistas.

Esa noche dormí como un campeón y aunque llegué a la conclusión que tantos kilómetros es un poco demasiado, seguro que este invierno hago otra locura como esta. Quién sabe.

Perfil de elevacion
Perfil de velocidad
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Cosas que casi tenía olvidadas